La pequeña Gillian no conseguía alcanzar resultados aceptables para la escuela. Mediante una carta, alertaron a sus padres sobre un posible trastorno de aprendizaje. Su madre, preocupada por la falta de atención en clase, su falta de concentración e incapacidad para estarse quieta, la puso en manos de profesionales. Al salir del gabinete en el que conversaban ambos adultos, el profesional pidió a la madre que observara lo que hacía la niña mientras esperaba sola… Gillian estaba bailando una canción que sonaba en la radio del gabinete. Ésto significa que la niña era capaz de prestar atención (a la música) y concentrarse (para seguir el ritmo). Recomendó a la madre que la apuntase a una escuela de danza…
«Fue maravilloso encontrarse con tanta gente que no podía estar quieta y necesitaba moverse para pensar» (Gillian Lynne (1926-2018): bailarina, actriz, directora de teatro y televisión, llegó a tener su propia productora, coreógrafa de musicales como Cats y El fantasma de la ópera).

He aquí la importancia de conocer el estilo de aprendizaje de cada individuo (además de su ritmo); éste era su camino para aprender todo lo necesario en la etapa escolar (si se hubiese conocido, respetado y aceptado que su estilo de aprendizaje era el kinestésico, se habría ahorrado todos esos injustos castigos, reproches, lágrimas, frustración…).

En Divergogus sabemos que el juego, como instrumento o medio didáctico, es un gran aliado por la variedad de tipología que existe; por eso la pedagogía lúdica es nuestra metodología.

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