Ya ha acabado el estado de alarma, ya estamos en la «nueva normalidad»… y nosotros, desde el ámbito educativo, tenemos que decir que esta nueva normalidad no nos gusta porque no tiene nada de nuevo. Esta crisis nos ha regalado, en medio de la tragedia, un tiempo maravilloso para hacer cambios radicales, cambiar la forma de hacer las cosas, tiempo para preguntar al alumnado por sus intereses, etc. pero cuál es la «solución»… más de lo mismo pero a través de una pantalla. Así, lo único que se consigue es pronunciar más la brecha (socioeconómica, por diversidad funcional, etc.). Ésto no es innovación educativa, ni siquiera es educación (por muy sonrientes que estén, en la ilustración, los/as discentes; nada más lejos de la realidad).

Abrir chat